martes, 13 de enero de 2015

DEMÓCRATAS A LA CARTA Y POPULISTAS PARA UN PUEBLO DESTRONADO


En los últimos tiempos está siendo muy empleado en nuestro sistema político el término “populista”, la mayor parte de las veces con intencionado sentido negativo, algo que podría chocarnos en principio si pensamos que dicha palabra procede del vocablo latino populus (EL PUEBLO), consagrado en nuestra Constitución del 78 como fuente de la soberanía nacional y del poder del Estado, por lo que cabría pensar que todos deberíamos ser populistas obligatoriamente;  aclaro, con esta reflexión me quiero referir a todo el espectro político ibérico,  no siendo mi pretensión personalizar en ningún partido, sea cual sea su nombre.

El Diccionario de la Real Academia Española asigna a populista el significado de "el que tiende a prestar especial atención a los problemas de las clases populares", y define popularismo como "tendencia o afición a lo popular en formas de vida, arte, literatura, etc.". Ambas definiciones son abiertas, interpretables e incluso ambiguas, permitiendo ser utilizadas con una amplia holgura en cuanto a significados,  destinatarios u objetivos de los agraciados con esta denominación. 
 
Las tesis populistas tradicionalmente defendieron la representación de los intereses de las clases populares, y denunciaron que en la democracia liberal la clase política  permitiera que la aristocracia o las oligarquías económica y financiera  impusieran sus intereses.

Populistas hubo siempre; en la república de Roma ya surgieron líderes del pueblo que se enfrentaron a la aristocracia y apostaron por las asambleas populares para aprobar la mejor distribución de la tierra y  mayor participación de la población (Cayo Julio César por ejemplo, que luego devino dictador o tirano). Posteriormente  hubo, y hay, populistas en Europa, EEUU, Latinoamérica, Asia…..algunos de ellos, demócratas a la carta, aunque no los únicos que solo practican la democracia en cómodos salones. 

¿que significado peyorativo pretenden adjudicar con el adjetivo populista los que lo pronuncian, y para qué?.

Los usuarios del término populista en sentido negativo no quieren significar actualmente en sus adjudicatarios una identificación ideológica (izquierdas o derechas), sino más bien afear la utilización de modos políticos con sesgos como la demagogia, el oportunismo, la movilización, el liderazgo carismático o caudillaje, etc. (dependiendo de quién lo aplique y a quién). De acuerdo con este significado, serían  populistas quiénes prometieran o concedieran a la población soluciones temporales para ganar su simpatía, incluso tomando medidas insostenibles e incluso contrarias al estado democrático.  Sin embargo, su objetivo primordial no sería transformar las estructuras  sociales, económicas y políticas para resolver definitivamente los problemas,  sino lograr o preservar el poder a través de la popularidad y  los índices de audiencia.

Según lo anterior, deduzco que podrían ser populistas partidos y líderes políticos conocidos o desconocidos, tradicionales o emergentes, progresistas o conservadores, viejos o jóvenes, y sinceramente, creo que en nuestra España actual cabría calificar de populistas a bastantes personajes públicos y sus partidos, no solo a los nuevos o emergentes, surgidos en el actual clima de desconfianza hacia las instituciones y  partidos políticos tradicionales.

Hoy por hoy, con 4.447.711 desempleados y funcionando los comedores y roperos sociales,  ¿no es populista decir que la crisis ha finalizado, sin especificar para quienes, y  que los españoles ya no tememos quedar en paro? ¿no son populistas los mensajes institucionales navideños, rodados con escenarios y figurantes de película y dicción ensayada y maquillada? ¿no son populistas las encuestas de intención de voto, distintas en según que periódico de la misma fecha?

Mas allá de los calificativos, urge desterrar a los trileros de la política,  evitar los mensajes alucinógenos o leyes que pretenden amordazar al pueblo, así como recuperar la dimensión social del Estado, fortaleciendo la transparencia, la igualdad y la democracia real, creando el Contrato Electoral que obligue a cumplir los programas electorales ofertados y votados, bajo la tutela de una Justicia independiente que persiga el fraude y el delito electorales, además de luchar realmente contra la corruptocracia que usurpa hacienda y corona del  Pueblo Soberano.


http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/opinion/democratas-carta-populistas_848388.html